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La Fuerza y el concepto del “Power-Up”

Como ya lo he mencionado previamente, es muy probable que hayan sido expuestos desde pequeños a Dragon Ball Z, Los Caballeros del Zodiaco y Sailor Moon, especialmente si son millennials que crecieron en Latinoamérica y, como seguro lo sabrán, estas series manejan una temática en común: el incremento exponencial de habilidad y poder.

Ninguna de ellas serían lo mismo sin protagonistas cuyo cabello cambia de color, armaduras que se hacen cada vez más vistosas y cristales cuyas habilidades trascienden la lógica o la consistencia interna de sus propias historias.

Si algo aprendí de niño es que nada dice máximo poder como una armadura dorada, alas, arco y flecha.

Este concepto del power-up está tan presente y lo hemos internalizado tanto que, sin querer, lo buscamos en otras historias que a lo mejor no van por el mismo camino.

Siento que eso ha pasado precisamente con Star Wars y el concepto de la Fuerza, sobre todo entre fans que se emocionan con la idea de medir las habilidades místicas entre los caballeros y maestros de las órdenes Sith y Jedi.

La llegada de grandes cantidades de juegos con un fuerte componente numérico para definir las habilidades de los personajes tampoco han ayudado mucho con esta idea.

Esto lo digo por experiencia, ya que alguna vez estuve acostumbrado a aplicar esta noción a básicamente toda franquicia que encontraba en mi camino, justamente porque en todas está presente la idea del “poder”. Sea para conquistar situaciones o adversarios, se trata de un tema recurrente y reconocible, sin embargo, no siempre se hace presente en la forma de un aura colorido o el cambio de rasgos físicos.

Lo que quiero decir es que aplicar la noción del power-up como aparece en cómics y manga es una labor en vano en muchos casos populares, y sin duda puedo decir que la misma idea aplica a Star Wars.

Para elaborar al respecto, me gustaría referirme a una de las escenas más icónicas de toda la saga:

El duelo final entre Luke Skywalker y Darth Vader a bordo de la Estrella de la Muerte II en El Retorno del Jedi.

He visto ya en varias ocasiones que muchos fans se refieren a ese duelo como la prueba final de Luke para convertirse en un Caballero Jedi en el sentido de que él encuentra en sí mismo el poder para vencer a Vader y para mostrar compasión por quien alguna vez fue su padre.

Esencialmente, es ahí donde podemos ver a un Luke que trascendió sus limitaciones para convertirse en el Jedi más poderoso de todos los tiempos y eso, en mi opinión, no podría estar más alejado de la verdad.

Lo que sucede en ese duelo es algo fundamentalmente diferente, ya que, desde un inicio, podemos encontrar a Luke evitando el combate muy a pesar de las burlas del Emperador y la implacabilidad de Vader.

El joven Skywalker sabe que el duelo en sí implica corrupción y va en contra de las enseñanzas de Yoda, quien alguna vez le mencionó que un Jedi nunca utiliza sus habilidades para el ataque, sino para la defensa. El Emperador entiende esto a la perfección y por eso le insiste continuamente para que tome su sable y lo ataque con ira, cosa que Luke termina haciendo cuando la batalla entre la Alianza Rebelde y el Imperio sobre Endor se hace más desesperada.

Cuando nuestro héroe encuentra un momento para respirar, Vader descubre que Leia cuenta con un gran potencial en la Fuerza por ser hermana de Luke y lo amedrenta con la promesa de convertirla al Lado Oscuro si él no lo hace.

En ese momento, Luke se deja llevar por el enojo y miedo que le causaron las palabras de Vader, a quien comienza a atacar de manera agresiva y brutal.

Chequen el video completo para ver el duelo, pero solo quiero hacer notar que incluso el score de John Williams hace alusión a la inevitable caída de Luke al Lado Oscuro ahora que se dejó llevar por sus emociones negativas, tal y como lo predijo el Emperador.

Justo cuando está por dar el golpe final a un enemigo indefenso, Luke recobra la conciencia y se detiene por darse cuenta de su gran error. No es solamente una cuestión de compasión por su padre, es el hecho de que estaba por sucumbir al Lado Oscuro por completo, es decir, se trata de un momento de debilidad y no de poder.

Fue precisamente la interpretación de escena y muchas conversaciones al respecto que me llevaron a considerar este tema que, en retrospectiva, se ha mantenido en boca de muchos fans en cuanto a quién es verdaderamente Luke Skywalker y que implica ser el Jedi más poderoso en la historia, en particular cuando estamos tentados a medir el potencial de los personajes por medios de las habilidades especiales que confiere la Fuerza a quienes son afines a sus misterios.

Indudablemente se trata de una de las partes más interesantes de toda la saga y gran cantidad de historias del previo Universo Expandido se desarrolló bajo esta noción del power-up por medio de la Fuerza para lograr hazañas legendarias, pero considero que se trata de un rechazo a las lecciones fundamentales de la saga en primer lugar.

Se dice que el poder absoluto corrompe absolutamente y el uso de la Fuerza no está exento de esta idea. Si bien la telekinesis, la premonición y la manipulación son herramientas útiles, el verdadero valor de un Jedi yace en el reconocimiento de un conflicto y su subsecuente rechazo.

En ese sentido, creo que nada es más poderoso que ver a Luke Skywalker revivir su leyenda en una batalla a muerte sin siquiera estar presente.

Y el máximo poder de la Fuerza, por lo menos por parte del Lado Luminoso, se encuentra en brindarle seguridad, esperanza y compasión a quienes más lo necesitan, después de todo, solo así se puede ganar la guerra. No peleando contra lo que odiamos, sino salvando lo que amamos.

Tal y como lo hizo Luke en aquella fatídica batalla sobre Endor.

El Lado Cómico de Star Wars

En estos últimos años, me he dado cuenta de que una cantidad considerable de fans tienen una noción bastante seria sobre el universo de Star Wars.

No es como que no haya una cierta justificación para ello, después de todo, las películas de la saga cuentan con una dosis más que saludable de drama. Es más, me atrevo a decir que ese drama es la razón por la cual muchos, incluyéndome, sentimos una conexión tan fuerte con los personajes e historias de la Galaxia Muy Muy Lejana.

“Star Wars Detours” fue una comedia para televisión que fue anunciada en 2012, pero nunca fue estrenada, probablemente por la compra de la compañía.

Tanto en su narrativa principal, como en diversas producciones que han existido casi desde que George Lucas liberó su creación en el mundo, Star Wars ha sido un ejemplo clásico de una saga con la virtud de llegarle al corazón a millones de personas y simultáneamente hacerlas reír, incluso cuando ese no es el propósito.

No estoy hablando de las singulares idiosincrasias de Jar Jar Binks, ni tampoco de la capacidad memética de mucho del diálogo de las precuelas, más bien me refiero a grandes maravillas de la comedia involuntaria como son Star Wars: Holiday Special –el controversial especial de televisión donde conocimos a la familia de Chewbacca mientras se preparaban para celebrar el “Día de la Vida”– y Star Wars Kinect, donde podemos encontrar a personajes como Lando y a Han haciendo esto:

Vean el video completo si pueden, Dunkey es de los pocos YouTubers que puedo recomendar de todo corazón.

Claro, se puede hacer el argumento de que estas maravillas son el producto de una cultura capitalista en vez de un esfuerzo por hacerle justicia a la franquicia que representan, por otro lado, parodias con corazón y de verdadera calidad han existido desde 1978.

“Spaceballs” y “Fanboys” son unos clásicos indiscutibles que revisito casi cada año.

Aún si son demasiado jóvenes para recordar Hardware Wars, muy probablemente han escuchado de Robot Chicken: Star Wars y de Laugh It Up, Fuzzball: The Family Guy Trilogy.

Parodias reconocidas por el éxito de sus respectivas series y la pasión de sus creadores que, en mi opinión, dieron como resultado productos que están en la cúspide del genero junto con otros clásicos como Galaxy Quest y Young Frankenstein.

En mi opinión, el mejor sketch de todos los que han sido creados por Seth Green.

Ahora, haciendo de lado estos tributos y regresando al concepto de la comedia dentro de la propia saga, puedo entender la perspectiva de que la comedia en películas más recientes no ha sido del agrado de muchos fans, pero, de igual manera, parece que deliberadamente están olvidando escenas clásicas –como aquella en Episodio IV donde Han responde un llamado de alerta desde el bloque de celdas de la Estrella de la Muerte con una respuesta improvisada– con la intención de argumentar que El Despertar de la Fuerza y Los Últimos Jedi arruinaron la franquicia para siempre.

No es por decir que el estilo de comedia es uniforme a través de la saga ni mucho menos que toda escena debe ser del gusto de todos, especialmente considerando el inigualable carisma de Harrison Ford, pero no encuentro al diálogo entre Poe Dameron y Armitage Hux al inicio de Los Últimos Jedi como la enorme blasfemia contra la saga que muchos juran que es.

Esencialmente, lo que quiero decir es que la creación de George Lucas nunca ha sido seria de manera explícita, y por cada momento de drama y conflicto intenso, podemos encontrar otro para reír gracias a combinaciones muy particulares de factores que dan como resultado algo especial, como aquella escena en Una Nueva Esperanza donde un soldado de asalto estrella su cabeza contra una puerta a medio abrir.

Curiosamente, el sonido que escuchan cuando el soldado golpea la puerta fue agregado en las Ediciones Especiales, décadas después de que la escena ganara su notoriedad.

En fin, como ya lo he mencionado antes, no es mi lugar decirles como sentirse con respecto a ninguna franquicia y sus respectivos producciones, pero creo que sería beneficioso para toda la comunidad de fans recordar que Star Wars es inverosímil a propósito y con gusto. Muy pocas franquicias, especialmente las populares, pueden decir lo mismo sin ser comedias y de verdad espero que esa cualidad se mantenga hasta el fin de los tiempos.

Solo recuerden que gracias a la buena relación que tenía George Lucas con el creador de “Los Muppets”, Jim Henson, tenemos esta maravillosa foto de Luke Skywalker con Miss Peggy.

Las Lecciones de “Los Últimos Jedi”

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En estos últimos meses he tenido la oportunidad de leer cientos de reseñas y opiniones sobre Los Últimos Jedi.

Incluso me atrevo a decir que es la razón por la cual decidí empezar este blog, ya que he podido discutir muchos aspectos de la mitología de esta clásica saga que muchos considerábamos como exentas del cambio, inmutables de los caprichos de la cultura popular y el mundo moderno. Por lo mismo, nunca me había sentado a reflexionar y poner en papel mi opinión acerca del universo creado por George Lucas y creo que, ahora más que nunca, sería algo considerablemente interesante.

Es por estas razones que me gustaría compartirles las lecciones más importantes que me dejó este film.

Lección No. 1:
Siempre en movimiento, el futuro está.

Si hay algo que queda muy claro para todos los que hemos visto Star Wars, es que las profecías y el destino difícilmente definen nuestras acciones.

La historia sobre como el mismísimo elegido por la Fuerza, Anakin Skywalker, se convirtió en el temible Darth Vader y décadas después regresó al Lado Luminoso gracias a las plegarias de su hijo, incluso después de haber cometido innumerables atrocidades en el nombre del Imperio, es prueba suficiente para concluir que, aunque la Fuerza tiene intenciones claras, el deseo y las acciones de los habitantes de la Galaxia tienen valor y consecuencias.

Partiendo de esta idea, ver a Rey extender su mano con el sable de luz del elegido a la leyenda viviente que es Luke, solo para descubrir a un hombre resentido y amargado que toma y lanza sin mayor cuidado el mítico artefacto, es algo inesperado y más que un poco alarmante.

Luke
Luke con los antiguos textos sagrados de los Jedi.

¿Este hombre cínico y desesperanzado es verdaderamente Luke Skywalker?

Nunca pensé que me preguntaría algo así de uno de mis grandes héroes de la infancia, pero es justamente por eso que me resulta tan fascinante.

En otra parte de la Galaxia, el ex-soldado de asalto de la Primera Orden que ahora conocemos simplemente como Finn, que parecía haber aceptado su rol con los rebeldes en la primera entrega de esta trilogía, decide escapar nuevamente del conflicto, pues ha determinado que la batalla está perdida y solo es cuestión de tiempo antes de que la flotilla de Super Destructores de la Primera Orden acabe con toda la Resistencia de un tiro fulminante.

Finalmente, el mejor piloto de la Resistencia, Poe Dameron, al encontrarse sin la guía de la General Leia Organa, degradado a capitán y sin su confiable X-Wing, decide apostar el futuro de sus amigos en una misión que termina poniendo en peligro mortal a toda la Resistencia.

Con todo esto sucediendo simultáneamente, es claro que las cosas no salen como los personajes o la audiencia esperan y entiendo que se trate de una experiencia conflictiva, incluso creo que pudiera ser demasiado “real” para lo que muchos espectadores esperan de Star Wars en un sentido tradicional, sin embargo, este tipo de decisiones sobre la narrativa son las que hacen que la saga sea tan poderosa y es un claro reflejo de que la historia continua situada en la misma galaxia donde Anakin Skywalker pudo encontrarse a sí mismo del lado de un Lord de los Sith.

Lección No. 2:
El mejor maestro, el fracaso es.

Ahora bien, es solamente natural que cuando las cosas no salen como uno espera, la posibilidad del fracaso se haga más aparente y, por eso mismo, considero bastante refrescante que la misión por infiltrarse a la nave del Líder Supremo de la Primera Orden termine con Finn, Rose y Poe dejando en una peor situación a la Resistencia que en la que ya se encontraba.

rose y finn
Rose y Finn siendo descubiertos por la Primera Orden antes de cumplir con su misión en El Supremacía.

Es prueba de que no somos invencibles y que la suerte, la habilidad y la intención no lo son todo. Más importante aún, la verdadera lección está en saber aceptar la derrota, aprender de ella y levantarnos de nuevo, justo como lo hace Finn cuando enfrenta a Phasma y Poe cuando queda en sus manos nuevamente la opción de pelear hasta el amargo final o sobrevivir para pelear otro día, gracia a la inesperada ayuda de Luke.

Hablando de Luke, una de las grandes incógnitas con las cuales nos dejó J.J. Abrams en El Despertar de la Fuerza fue la de su desaparición, y descubrir que es a causa de la inadvertida creación de Kylo Ren es algo que atenta contra la mismísima imagen que se ha cultivado por décadas sobre el máximo redentor y último de los Jedi.

Se trata nada más y nada menos de la gran tragedia del hombre detrás de la leyenda que marcó a millones de personas, pero eso no quiere decir que Los Últimos Jedi se trate de ver a los héroes de antaño caer en la desgracia, sino de redescubrir quienes son como personas en vez de las figuras míticas que viven en las historias que se cuentan de rincón a rincón de la Galaxia.

Yoda and Luke
Yoda ofreciendo conocimiento por última vez al maestro Skywalker.

Es por eso precisamente que nosotros como espectadores debemos aceptar la dolorosa verdad y al hombre en vez de la leyenda, al igual que la última lección de Yoda, ya que nos permite entender que hasta los héroes más grandes fallan y eso no elimina sus logros pasados o evita la posibilidad de proezas futuras, justo como lo vemos al final de la batalla de Crait, lo que me lleva a la siguiente lección.

Lección No. 3:
Un Jedi usa la Fuerza para el conocimiento y la defensa. Nunca para el ataque.

Una de las razones por las cuales la palabra Jedi es tan prevalente en la cultura popular es por lo que implica ser uno. Más allá del impecable sentido de la moda y el uso de sables de luz, realmente se trata de utilizar la Fuerza a nuestro antojo, o por lo menos esa es la idea mantenida por una gran cantidad de personas, incluso cuando dicha creencia va en contra de una de las lecciones mas importantes de Yoda sobre el uso inapropiado de la Fuerza.

Como le dijo el sabio maestro a Luke:

“Las guerras a nadie engrandecen.”

-Yoda, El Imperio Contraataca.

Si bien existen bastantes teorías sobre por qué los Jedi perdieron su poder durante la Guerra de los Clones y por qué su legado es únicamente del fracaso, algo que queda claro es que, como los guardianes de la paz, involucrarse en un conflicto armado y utilizar la Fuerza para salir victoriosos es el primer y único paso que necesitaron para perder la batalla en el gran esquema de las cosas.

En ese sentido, cuando nadie responde el llamado de auxilio de la Resistencia, cuando incluso Leia cree que la flama de la esperanza se ha extinguido, ver a Luke resucitar su leyenda y revivir la flama que acabará con la Primera Orden por medio de una técnica incapaz de actuar ofensivamente es algo simplemente magnífico.

Tal y como lo dice una valiente rebelde durante la batalla de Crait:

“No venceremos muriendo contra lo que odiamos, sino salvando lo que amamos.”

-Rose Tico, Los Últimos Jedi.

Luke crait
El Último Jedi contra las fuerzas de la Primer Orden en Crait.

Lección No. 4:
Debes desaprender lo que has aprendido.

De la misma manera que El Imperio Contraataca llegó a ofrecernos conceptos que hoy en día son instantáneamente reconocibles como parte del universo de Star Wars, por ejemplo, los fantasmas de la Fuerza y la telekinesis, Los Últimos Jedi llega con el propósito de expandir aún más la Galaxia Muy Muy Lejana en vez de encasillarla en ideas con las que los personajes y los espectadores ya están cómodos.

Hemos visto nuevas y sorprendentes habilidades, como la proyección astral de Luke, e incluso a seres afines a la Fuerza que son capaces de grandes cosas sin ser Jedi o Sith, como en el caso de Leia y Snoke.

Gracias a Kylo, hemos presenciando la corrupción del linaje Skywalker, que previamente era sinónimo de heroísmo y todo lo bueno en el universo.

Por los esfuerzos de Finn, Rose y Poe, hemos aprendido que la vida vale más que la victoria y que las guerras no se ganan con la caída de un emperador, sino enfrentando sus ideales de manera constante.

También, y lo más importante, hemos sido testigos de eventos que se sienten diferentes e incluso controversiales, pero en realidad son solamente una reafirmación de todas las lecciones que Yoda ya nos había dejado hace décadas y evidencia clara de que la mente detrás de Los Últimos Jedi, Rian Johnson, genuinamente entiende y está apasionado por la creación de George Lucas.

En conclusión, Episodio VIII invariablemente rompe con muchas creencias que han estado en la mente de millones de personas desde 1977. Si es algo positivo o negativo, queda completamente en las manos de cada espectador, pero pienso que este film es un producto de amor y respeto por las lecciones más memorables de la franquicia, por eso, y muchas otras razones, creo que es momento de enfrentar la incertidumbre y de compartir el sable de luz con la siguiente generación, después de todo, no existen las reglas, solo la Fuerza y la promesa de nuevas leyendas.

broomkid
Una nueva generación inspirada por las acciones de la Resistencia contra la Primer Orden.

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